Vivimos en un mundo tan vertiginosamente veloz que nadie se abraza.
Parecen haber quedado en un segundo plano las cosas que realmente nos hacen sentir humanos: la sencillez y grandeza de un abrazo.
Infinidad de veces, estraño lo que te hacía sentir un abrazo.
Es la mejor píldora anti estrés.
El abrazo acompaña siempre al suspiro y todos los músculos se relajan.
A todos nos hace retroceder hasta la infancia...
Me he dado cuenta de que cuando te dan un abrazo: " pones cara de bebé ".
La silueta que se forma es espectacular: dos cuerpos entrelazados de tal manera que parece sólo uno.
Y.... ¡¡hay, tantas pequeñas cosas que hemos olvidado...!!
Creo que hay que detenerse en ellas, pues nos conducen a esa inocencia en la que no había la experiencia de los años vividos y que, a veces, "emborronan", lo verdaderamente importante.
Mónica Méndez
8 octubre 2022