jueves, 16 de junio de 2011

Rota...

Pasé mil noches de tristeza con llantos de lágrimas secas,
amarga sonrisa falsa disfrazando abismos que sin salida,
perseguían el anímico afixiándome.
Puñal de hoja fría en un corazón vacío, cerebro de serrín.
...Y mientras andaba cegada ante la escoria se abrió una luz,
y con ella, tus ojos en los míos, evadiendo los azules nublados,
esos, que atormentaban mi conciencia, tachada y pisoteada, 
por días de humillación y engaño.
Y, a pesar de tu buena voluntad, de tus buenos principios, 
de la genialidad de tus ideas, de darme, incluso, la vida, un nuevo nacer,
un nuevo amanecer colmado de plenitud,
alas al vuelo, libertad robada y regalada.....no creí nada.
Pintante horizontes sin fronteras,
de tu mano andaba respirando mundos nuevos...
y sin quererlo, sin llamarlo, se presentó de nuevo, "el fantasma", ese 
que me persigue y se levanta desde los añicos de un espejo roto,
espejo de un alma muerta...zombi en vida me perturbaba...
¿Quién tiene la culpa?¿A quién le importa?
¿Por qué he de arrastrarte conmigo?
¿Con qué derecho he de hacerte partícipe de lo que es sólo un error mío,
de mi persona, inolvidable, que ha tachado la frescura de la que antes 
mi ser rebosaba?
Pasé semanas de tranquilidad para ordenarme, para sacar de mis entrañas
todo lo que me arañaba dentro...y terminé ignorándote, asustada, huyéndote...
Miraba tu rostro, tus ojos buscándome y me desesperaba, porque no podía
ofrecerte el mismo fuego que tu miraba me entregaba...¿Qué te ofrezco de mi?
Soy un cristal amargo y roto...lloré y perdida pensé...¿Ahora qué?


Mónica Méndez Paz.   Hace muchas Lunas.

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