De vez en cuando paso por aquí, para leerme, es una forma inevitable de encontrarme.
Hace unos días me pidieron que reflexionara sobre algo: "me olvidé de mí", dijeron supuestas palabras de sabiduría.
Al principio no lo entendí, pero pasados unos minutos, esta afirmación generó en mí, más angustia si cabe. Y pensé en silencio, de ese que nos "saca", pero no sabemos dónde nos lleva.
Y, ¿qué oía en ese estado mental? Más silencio.
Quizá ese estado me trasladó a ese punto, en que te das cuenta que había tenido una necesidad de vivir ensordecida. No era del todo cierto, vivo en un ruidoso silencio de palabras cobijadas en mi mente, sin claridad, ni sosiego y vacías de significado, sin hilo conductor, por no hallar el punto en dónde me dejé llevar y me perdí.
Me encontré, entonces, en la Nada. Aquí mismo, ahora mismo.
Si en en Universo no hay silencio, ¿por qué aquí dentro hay tanta quietud? Me ensordecen las interferencias dentro de mi propio cuerpo.
Quizá necesito acallar al mundo para oírme aquí adentro y huir de la locuacidad que me arroja a más confusión. Demasiada jerarquía de una sobre otras, tentativa para decir lo indecible, alejándome de la realidad.
Necesito esa nota musical para ver en qué estado se encuentra mi Alma y olvidar el absurdo de la vida que me deja en profunda melancolía.
Fluir para para no sentirme tan vulnerable y volver a ser extraordinariamente fuerte, como creí ser, eliminando los recuerdos que perturban mis nervios.
Silencios donde no se oigan las voces, esos murmullos constantes viviendo dentro de mí.
Notas musicales que me inviten a bailar fuera de esta laberíntica emocional.
Emoción, inspiración, creatividad... que me desenreden el enjambre de los sentidos, desde un inteligente silencio.
Esperaré, en silencio.
Mónica Méndez Paz ( Nikka )
22 noviembre 2015

Cuando la lucha cesa.
ResponderEliminarCuando dejamos caer toda posibilidad de confrontación con la realidad de nuestra mente.
Cuando sólo es ruido nuestras ideas.
Cuando nos hemos despedido del pasado.
Cuando sólo nos queda el aquí y ahora en nuestro ser.
Cuando no cobijamos,ni nos aferramos a los sentimientos ,frutos del dolor ni de la alegría.
¿Tenemos un algo que buscar?
¿Quien tiene la necesidad de encontrar? Perdidos en el laberinto de las emociones,pensamientos,andamos sin rumbo en busca de algo,alguien donde aferrarnos,son pequeñas muletas en el camino,válidas para seguir pero que en algún momento soltaremos.Difícil es el camino,para fluir sin luchar con nuestra propia dualidad.
Pasas por acá para leerte y encontrarte...me gustó eso, me hace sentido. No había visto mis cosas así, vamos a ponerlo a prueba. Gracias.
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