sábado, 22 de febrero de 2020

Y....digo yo, ¿ donde quedó "La alegría del enseñar"? No en cursillos de 40 horas, no en el Curso de Aptitud Pedagógica ni en las universidades.... (¡ay!)
La sensibilidad pedagógica, la vocación y el talento debería ir impresos en el perfil del profesorado.
Todos tenemos derecho a tener un puesto de trabajo, pero en lo que se refiere a la docencia, muchos antes de ser contratados, porque al "tirar de listas", le ha tocado, deberían someterse a un "casting" de ac/aptitud ( ambas inclusive )......Sigo sintiendo vergüenza...y lo peor de todo, es ver a un niño estresado, sufriendo, aburrido y sin motivación.
¿Queremos matar la infancia, la creatividad y la inocencia de esa etapa tan primordial de la formación del futuro Ser? No??? Pues ya me diréis si esto no es motivo de salir a gritar a la calle.!! Mónica.

Decía Carl Popper: "He constatado que sólo los seres que tenían un cierto don, y no estoy hablando propiamente de un don intelectual, sino de una relación interior con los niños, podían ser buenos maestros. Así se expresaba y aun añadía: “Y muchos docentes son, en cierto modo, prisioneros de la escuela, se sienten desgraciados en ella pero no pueden salir de ella. Hay que hacer un puente de plata a estas personas, que no son peores que otras, para que se puedan ir; y entonces vendrán a reemplazarlos jóvenes entre los cuales habrá pedagogos natos.”

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