Amanece hoy, un día cualquiera, con mi cabeza llena de pensamientos y recuerdos desordenados. Observo un pequeño rinconcito de la habitación, dónde guardo mi pequeño tesoro. Llace amontonado. Polvorientas hojas de garabatos con encanto. Son pensamientos perdidos. Pasan las horas contemplando las agujas de un reloj que dibuja estriados surcos en el rostro.
Escuchando un concierto a piano de Mozart, cierro los ojos y consigo trasladarme a lugares, que están aún en mi memoria, que aún no he olvidado...los dedos agarrotados por no tocar sus teclas blancas y negras.
¿Qué fue lo que me ocurrió?
Sigo corriendo, cada vez más veloz...¿Para qué?..Hoy me he detenido en seco y he mirado hacia atrás...Nadie me persigue. ¿De quién huía? ¿Mi sombra? Quizá múltiples sombras se había formado de varios halos de luz y la presencia se multiplicaba en el gris de la acera, asustándome. El caso, es que durante, algún tiempo, casi la vida entera, fui de aquí para allá, sonámbula.
¿Qué es diferente hoy?
Quizá la serenidad que siento. El no tener demasiada prisa. Sigo siendo la misma niña impulsiva, que no calla lo que piensa. Sigo mirándote y observando como me miras...y sigues viendo un bichito raro...pero hoy me importa menos que ayer...A la soledad la busco yo ahora, porque así puedo pensar y viajar a ese mundo que sólo yo conozco, en el que me encuentro y sonrío. Recluída y aislada para "otros", forma de meditación para mi...
Oteé mis revueltos papeles olvidados. Casi 20 años habían pasado, seguían guardados, esperando a que, por lo menos los pasara a máquina, por respeto a aquellas letras de una juventud, llena de historias, momentos de ira, de eufória, de desasosiego, de plenitud, de imcomprensión, de soledad ..en ellos, omití las palabras ociosas, los rodeos, los adornos inútiles, para exponer las ideas cortas de manera expresiva, intentando preveer lo que debía entender o adivinar el lector...ese que nunca me leerá...porque, quizá, así lo quiera yo...
Continuará.....
Mónica Méndez Paz. 2 de abril de 2011.
Escuchando un concierto a piano de Mozart, cierro los ojos y consigo trasladarme a lugares, que están aún en mi memoria, que aún no he olvidado...los dedos agarrotados por no tocar sus teclas blancas y negras.
¿Qué fue lo que me ocurrió?
Sigo corriendo, cada vez más veloz...¿Para qué?..Hoy me he detenido en seco y he mirado hacia atrás...Nadie me persigue. ¿De quién huía? ¿Mi sombra? Quizá múltiples sombras se había formado de varios halos de luz y la presencia se multiplicaba en el gris de la acera, asustándome. El caso, es que durante, algún tiempo, casi la vida entera, fui de aquí para allá, sonámbula.
¿Qué es diferente hoy?
Quizá la serenidad que siento. El no tener demasiada prisa. Sigo siendo la misma niña impulsiva, que no calla lo que piensa. Sigo mirándote y observando como me miras...y sigues viendo un bichito raro...pero hoy me importa menos que ayer...A la soledad la busco yo ahora, porque así puedo pensar y viajar a ese mundo que sólo yo conozco, en el que me encuentro y sonrío. Recluída y aislada para "otros", forma de meditación para mi...
Oteé mis revueltos papeles olvidados. Casi 20 años habían pasado, seguían guardados, esperando a que, por lo menos los pasara a máquina, por respeto a aquellas letras de una juventud, llena de historias, momentos de ira, de eufória, de desasosiego, de plenitud, de imcomprensión, de soledad ..en ellos, omití las palabras ociosas, los rodeos, los adornos inútiles, para exponer las ideas cortas de manera expresiva, intentando preveer lo que debía entender o adivinar el lector...ese que nunca me leerá...porque, quizá, así lo quiera yo...
Continuará.....
Mónica Méndez Paz. 2 de abril de 2011.
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