Sólo cuando me besasy tus caricias me llegan al alma,
siento como la vida,
lentamente pasa y fluye por mis venas.
Amor que en la noche unos minutos dura.
Reloj que en el tiempo frena sus agujas
y dan paso a que nuestros cuerpos
ardan en el fuego de la pasión,
entonces, sólo nosotros
somos dueños de la vida que pasa,
y en la sublime sensación, de la llama
de nuestros unidos cuerpos,
el tiempo se detiene y
para nosotros fluye eternidad.
Mientras nuestros cuerpos se
balancean bajo la luz de las estrellas,
la Luna nos envía, notas de armonía,
una dulce melodía, música, que por fin,
nos conduce a la plenitud
del placer y la gloria.
Mónica Méndez Paz. 2 de enero de 1992.
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