Cuarenta y ocho horas de silencio sostenido,
sin tan solo haber un cruzar de miradas.
y seguirán pasando minutos
sin haber secuela en el chispazo,
un tan sólo pellizco y todo habrá terminado.
Nada.
El Feliz una décima de segundo dura.
¿Celos?
No existen en el corazón que ardiente
funde el hervor de un ir y venir de sonrisas.
Un sin fin de palabras,que sin sentido,
se dibujan unas más altas que otras,
inescuchables, absurdas, incultas...
Risas que sin humor
hacen brotar de dientes nacarados.
Tranquilidad en los hechos...
Nada...simplemente nada y nada es mucho.
Mónica Méndez Paz. 1995

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