Cómo si de un marco conceptual se tratase, a través del cual viera el mundo y me describiera, es lo que trato de hacer para expresar sensaciones desde este rinconcito, espacio en soledad, mi soledad..
La percepción del mundo está determinada por mis expectativas, indagando en ello estoy.
No me gusta la muchedumbre, en ellas se contempla la pasividad y ninguna capacidad para pensar, adoptan juicios erróneos sólo para permanecer dentro del grupo y formarse ideas hostiles, individuos fácilmente corrompibles.
Aún expresando ésto, me siento una pequeña mota de polvo posada en un gran libro cognoscitivo, del cual me voy nutriendo muy poco a poco, arduo camino tengo...Conocer, conocerme....comprender. Procesando información útil, experimentando, escuchando, observando. Es complejo abordar éste tema, ahora que me siento en sus comicios, que absurdo, que ignorante me siento. Qué ingenua...
¿Estaré enferma? ¿Abatida?
A veces las circunstancias adversas, dolorosas y hostiles, no nos dejan ver más allá de nuestras narices.
Mi estado en estos momentos es hermético, silencioso y evadida totalmente de la realidad, de ritmo lento, de pésima facultad creadora, no hay luz en la habitación, sólo música y el destello cegador de la pantalla del ordenador, mientras las gotas, no cesan en su afán por colarse dentro y mojarme.
Soy como una inscripción jeroglífica egipcia indescifrable.
Hoy estoy cansada, muy cansada.
Terminaré fantaseando, alucinando, con perfección caótica y ambigua.
Llueve dentro de mi habitación.
Mañana será otro día, o tal vez no....
Mónica Méndez Paz. 10 de diciembre de 2011.

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