domingo, 11 de diciembre de 2011

Te quiero.


Huracán de pensamientos
congelando los suspiros en un sin latir de corazones.
Podían pasar los minutos dibujados en el espacio-tiempo,
sin volver, por casualidad, a verte...
En un segundo, la locura hizo en mi, esfumarse tu recuerdo...
En el silencio, la noche evaporó, la oportunidad de mirarnos...
Si entonces la vida continuaba, a mi paso, se detuvo en seco.
No había motivo para pensarte, ni razón para quererte
y aún así....cualquier rincón para buscarte.
Encontré entonces, tu silueta a lo lejos
y no deseé otra cosa que besarte...
Me fundí en tus labios y la sensación de soledad,
desapareció al instante y yo quedé en tus brazos.
Entonces la razón de soñarte,
de desnudarte con la mirada, era algo inevitable.
Dibujaste la luna para mi,
Ya no hay lluvia que moje mi piel,
sino besos que cesan mi sed.
Ya no hay oscuridades en el camino,
sino un jardín en flor y
un horizonte hacia el qué mirar.
Ya no me siento sóla, no hay tristeza,
no hay relojes detenidos en el tiempo,
porque el mundo, es tuyo y mío.
Y aunque te echo de menos,
cuando en mi cama cae la noche,
aún en mis sábanas frías,
sé que tus caricias despertarán mis ansias
y los rayos del divino sol,
amanecerá con nuestros cuerpos
enredados en uno sólo.....
ardientes....suspiros....mojados besos....
Te quiero.


Mónica Méndez Paz. 20 de noviembre de 2000.

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